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Reconocimiento de derechos de personas LGBT+: un recorrido histórico.

Actualizado: 10 oct 2022

Acompañanos a revisar la historia de cómo se fomentó la lucha por los derechos de personas LGBT+



Las siglas LGBT+ se vienen utilizando desde la década de los noventa, no obstante, se sabe que la comunidad siempre ha estado presente, pero, ¿cómo se empezó a notar la presencia de la diversidad sexual y de género? Es complejo determinar un punto exacto en la historia para responder a esta cuestión, por esto, es esencial conocer los hitos históricos que han sucedido a lo largo del tiempo y el cómo han dado lugar al reconocimiento de derechos en personas LGBT. Así, siendo o no LGBT+, interiorizar la presencia de la Comunidad desde tiempos remotos permite entender la lucha que se vive constantemente por parte de la misma. En tal sentido, se ha visto pertinente desglosar históricamente los hechos de represión e impacto que involucran la presencia de orientaciones sexuales diferentes a la heterosexualidad y diversidad Trans que, con el pasar del tiempo, se transformaron en una lucha por la igualdad en derechos de personas LGBT+.

Los registros históricos que evidencian que la heterosexualidad no era la única orientación sexual, se remontan a los tiempos grecorromanos. La literatura griega cuenta con numerosos personajes bisexuales y homosexuales, especialmente de figuras masculinas; sin embargo, el mostrar abiertamente la homosexualidad era mal visto socialmente e incluso despertaba grados de homofobia en ciertas ciudades. Una cuestión pertinente de mencionar es que, cuando dos hombres tenían mucha diferencia de edad (un adulto y un adolescente, por ejemplo) podían mantener relaciones afectivas o sexuales y no se veía mal, sino que era símbolo de autoridad y jerarquía social, esto podía incluir actos pederastas. En Roma sucedía similar, la homosexualidad también era mal vista y en el ejército era considerada incluso un crimen, pero cuando se conocían casos de personas homosexuales, particularmente de emperadores, lo principal era conocer si este tenía un rol pasivo o activo, pues era signo de estatus social, quien tomaba el rol pasivo era mal visto y estigmatizado como una figura débil.

Por su parte, la homosexualidad en mujeres o lesbianismo, tiene pocos datos descubiertos en la Edad Antigua, el más significativo es sobre una de las figuras lesbianas más representativas; la poetisa Safo. Ella era de la isla Lesbos, en Grecia, y es de ahí de donde proviene el término lesbianismo y a las mujeres que practicaban el lesbianismo se les denominaba ‘tríbadas’. Safo compuso numerosos poemas donde expresaba su amor a otras mujeres, pese a que la historia de la poetisa es difusa, se sabe que tenía una academia solo para mujeres donde adoraban a la Diosa Afrodita, en este lugar se les preparaba para ser esposas y amas de casa. Tanto en Grecia como en Roma, el lesbianismo no era un tema que despertara alarma o escándalo, inclusive había mujeres casadas que mantenían relaciones sexuales con otras mujeres, pudiéndoseles considerar bisexuales. No obstante, la normalización del lesbianismo en una sociedad antagónica a la homosexualidad masculina, se debe a que las relaciones lésbicas ocurrían con menos frecuencia, esto contribuyó a que no se visualizara a las mujeres lesbianas.

Durante el periodo de la Santa Inquisición, tener una orientación sexual que difería de la heterosexual era considerado un pecado y hasta un crimen que era penalizado por la

Iglesia, donde la muerte podía ser una consecuencia de ser visto por otros expresando afecto romántico y sexual hacia personas del mismo sexo. La fuerte represión y penalización de personas no heterosexuales trajo consigo que muchas personas de la comunidad vivieran con miedo por muchos años y no pudieran expresar su identidad de manera libre y segura. Con el pasar de los años (Edad moderna y contemporánea), se crearon tratamientos para tratar a la homosexualidad y transexualismo, se les consideraba enfermedades, desórdenes psiquiátricos o tratados como casos de psicosis ligadas a la homosexualidad.

Además, durante el nazismo se arrestaba o mandaba a los campos de concentración a los alemanes que eran considerados homosexuales, a los que se les identificaba con un triángulo invertido de color rosa (luego fue tomado como un símbolo gay); mientras que, a mujeres lesbianas se les identificaba con un triángulo invertido de color negro y tenían penas menores que los varones. No existen muchos registros históricos e información acerca del lesbianismo durante el nazismo, pero se dice que estas mujeres eran mandadas a los campos de concentración a ser prostituidas (nuevamente, ello no está confirmado). Cabe destacar que, durante mucho tiempo, no hubo diferencia entre las orientaciones sexuales y la identidad de género, por lo que es difícil identificar la diferencia en personas trans, lesbianas o gays en esta parte de la historia.

El término Transexual se empezó a utilizar a mediados de la décacada de los cuarentas, aún cuando fue acuñado en 1923, invisibilizando a las personas Trans. Pese a esto, han existido sociedades antiguas donde se consideraba un don divino la idea de poder ser transexual; un ejemplo se da en la mitología grecorromana con la diosa Castalia, quien era capaz de entrar en un cuerpo que tenía alma femenina, pero cuerpo masculino. En Roma estaban llamadas ‘Gallae, quienes eran unas sacerdotisas que se encargaban de amputar genitales masculinos a algunas personas para que ellas mismas decidieran su género. Hoy por hoy, se utiliza con más frecuencia, y de manera no patológica, el termino Trans, que reúne a las identidades transexuales, transgénero y travestis, pero, es importante recordar que hay algunos manuales de diagnóstico psiquiátrico o psicológico que toman en cuenta características como la disforia de género, como patológico.

Ubicando a la historia en eventos más actuales, se puede conmemorar a la Rebelión de Stonewal, que fue una lucha por los derechos de la comunidad LGTB+ iniciado por una mujer trans de descendencia afroamericana llamada Marsha P. Johnson. Stonewall era un bar de ambiente localizado en Nueva York al cual solían acudir para acosar y botar a todas

las personas asistentes; sin embargo, el 28 de junio de 1969 se dieron levantamientos por parte de las personas homosexuales, transexuales y queer que asistieron contra los agentes del orden durante tres días consecutivos y a ello se denominó ‘Rebelión de Stonewall’. Este incidente no fue el primero ni el último en darse, pero fue el primero en tener un relativo éxito, ya que contó con apoyo por parte de varios participantes y residentes de la zona, teniendo así un gran impacto en el movimiento de liberación LGTB+.

Para 1990, la Organización Mundial de la Salud dejó de considerar la homosexualidad como una enfermedad y, por lo tanto, ya no se incluyó en la décima versión de la Clasificación Internacional y Estadística de Enfermedades y Problemas relacionados a la Salud (CIE-10); mientras que, para 1994, la Asociación Estadounidense de Psiquiatría (APA) dejó de incluir la homosexualidad en la cuarta versión del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-IV). Se debe puntualizar que las personas trans siguen siendo estigmatizadas por las ciencias médicas; por ejemplo, en el 2013, año en el que salió el DSM-V (Manual estadístico de los trastornos mentales), se cambió el término ‘transexualismo’ por ‘disforia de género’ y en el CIE-11 (Manual para clasificar enfermedades), del 2019, se cambió por ‘discordancia de género’.

En la Declaración Universal de los Derechos Humanos, de 1948, se manifiesta que toda persona, sin importar preferencias, opiniones u otras características diferenciales, es libre y tiene los mismos derechos que todos. Con esto podemos inferir que existen declaraciones, escritos y sustentos que afirman y proclaman igualdad de derechos para todxs; no obstante, en la práctica y la cotidianidad no observamos que se cumplan por la falta de inclusión, explícita, de personas no heterosexuales en los parámetros legales. Hasta hace algunos años, el matrimonio civil igualitario y la adopción de niñxs en parejas no heterosexuales no era legal en ningún país del mundo e inclusive, en la actualidad, algunos países consideran ‘ilegal’ el tener otra orientación sexual que no quepa dentro de la heteronormatividad. Todo ello sin contar la discriminación y el acoso que aún recibe la comunidad en pleno siglo XXI por parte de muchas personas, llegando hasta darse crímenes de odio que han terminado en la muerte de muchos miembrxs.

Dentro de la historia del Perú, también existen registros sobre la diversidad sexual. Existen huacos eróticos de la cultura Chimú que representan prácticas homosexuales, en su mayoría entre varones, y se comenta que en la época incaica era común la prostitución homosexual masculina, además de que esta orientación sexual era aceptada en algunas zonas del imperio; sin embargo, se relacionaba principalmente a la religión. Hay muy pocos rastros del lesbianismo en el Perú pre colombino, a excepción de contados huacos eróticos mochicas donde se representa el lesbianismo, pero son limitados. Con relación al transexualismo, no se presenta data ni información al respecto en la América precolombina.

En Perú, aún no es legal el matrimonio civil igualitario ni la adopción para parejas que no forman parte de la heteronormatividad y el Registro Nacional de Identificación y Estado Civil tampoco toma en cuenta la identificación de personas trans para realizar los cambios respectivos, invisibilizando a los miembrxs de la comunidad con derechos fundamentales siendo vulnerados todos los días. En adición, los comentarios de rechazo, las miradas raras, los discursos de odio y la agresión, en todas sus formas, que recibe la comunidad LGTB+ en las calles de cualquier departamento del Perú, restringe la libertad a las personas de poder expresar abiertamente su identidad y orientación, y con un constante temor a ser acosado o rechazado por otros. En retrospectiva, ha habido un gran avance mundial respecto a la visibilización de la comunidad y hacia el logro de la igualdad total de derechos; sin embargo, hay aún mucho trabajo por hacer, especialmente en el país al que pertenecemos.

En resumen, se han recopilado algunos datos históricos de la comunidad LGTB+ que confirman que las personas no cisgénero y/o no heterosexuales han estado presentes desde la Antigüedad. Además, esta información también ayuda a comprender mejor cómo se fue dando la represión de miembrxs de la comunidad y cómo ha ido evolucionando la visibilización de la misma con el pasar de los años. Si bien existe un gran avance, aún se tiene que trabajar en el respeto y la empatía humana para poder comprender que todxs somos únicxs y diversxs. Asimismo, vivimos en una sociedad que sigue parámetros cisheteronormativos, toma estas normas como únicas, no permiten comprender la diversidad o lo que es diferente, lo cual no debe ser excusa para tratar con odio y/o discriminación a lxs otrxs. Por ello, es importante continuar con la promoción de igualdad de derechos para todxs y trabajar en la educación general de las personas, desde niñxs y adolescentes hasta adultxs y adultxs mayores.


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