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El poder de la representación LGBTIQ+ en pantalla: Del estigma a la normalización

A pesar de que es común tener series o películas en diversas plataformas con representación LGBTIQ+ más positiva y realista, es importante conocer el inicio de todo. ¡Descubrelo aquí!



Desde hace varios años y en diferentes partes del mundo hemos podido observar que se ha estado fomentando una mirada consciente acerca de la importancia y la necesidad de la inclusión en la sociedad. En cuanto a la comunidad LGBTIQ+, una población en situación de vulnerabilidad, tanto el cine como la televisión se han convertido con el tiempo en herramientas aliadas para la transformación social y las cuales apoyan la construcción de puentes hacia la comprensión, normalización y aceptación de la diversidad (Otero, 2019; Zavala, 2019).


De los estereotipos y caricaturas a la autenticidad del personaje


La representación LGBTIQ+ en pantalla ha ido evolucionado de manera significativa, pasando de estereotipos y caricaturas, que en algunos casos hoy se considerarían inaceptables –aunque lamentablemente se sigue viendo a veces–, a personajes complejos y auténticos que reflejan la gran diversidad de experiencias humanas que existen (Zavala, 2019). Al fin y al cabo, el abanico de la sexualidad y sus diferentes identidades y orientaciones que la componen forman parte de la condición humana, lo cual ya era momento de hacerse visible en todas sus formas puesto que las imágenes no solo son un reflejo de la realidad en la que vivimos, sino que son portadoras de sentidos y son reflejo de las relaciones sociales y jerárquicas que refuerzan las inequidades sociales (Cardona, 2015). Es por todo ello que en esta nueva era de la información y la conectividad exploraremos la representación en series y películas LGBTIQ+ no solo como un reflejo del mundo material, sino como un factor importante para la construcción de un mundo más incluyente y comprensivo.


¿Desde cuándo se documentaliza la data de representación LGBTIQ+ en la pantalla?


Como menciona Zavala (2019), existe una data de representación LGBTIQ+ desde hace más de cien años, no obstante, en un comienzo no se presentaban a los personajes abiertamente como parte del colectivo, solo unos pocos lograban descifrar la verdad de lo que estaban viendo en pantalla y en cierto modo lograban identificarse con ellos. Sin embargo, no fue hasta el Código Hays en el año 1934 que hubo una gran oleada de censura conservadora por lo que en las décadas posteriores la representación bajó y la que había no era del todo positiva. Por indicar ejemplos, se tuvo el fomento de vincular la homosexualidad con ser “desviadx”/criminal o que en series donde mostraban a cómicos vestidos como “mujer” influenciaba en vincular a las mujeres trans o personas que practicaban el travestismo como objetos de burla (Zavala, 2019). Aun cuando el Código Hays se retiró años después, la violencia, los cuerpos desnudos en escenas de sexo heterosexuales y entre otros elementos de cine considerados grotescos se empezaron a hacer más comunes en pantalla mas la representación LGBTIQ+ seguía siendo un tabú.


A pesar de ello, ya en la década de 1960 podemos encontrar ejemplos más favorecedores como Intimidades de una adolescente por Robert Mulligan en 1965 o filmes que contaban relatos desde la perspectiva de los mismos miembros del colectivo LGBTIQ+ en los 70’ como It is not the homosexual who is perverse, but the society in which he lives (Rosa von Praunheim, 1977), y The boys in the band (William Friedkin, 1970). Asimismo, tenemos filmes que comenzaron a introducir relaciones o personajes homosexuales al “mainstream” como Sunday Bloody Sunday (John Schlesinger, 1971) o clásicos como Dog day afternoon con Al Pacino (Sidney Lumet, 1975), entre otros, que si bien eran vistos como personas desesperadas, ayudaron en cierto sentido a su puesta en pantalla y traer el tema a la mesa de vuelta (Zavala, 2019).


Más adelante, desde la década de los 90’ se puede observar que la introducción de personajes LGBTIQ+ se realizaba de manera más respetuosa con historias de amores no correspondidos, la profundización de la homosexualidad y el impacto del VIH, la aparición de las drag queens y a su vez aparecían más protagonistas lesbianas (My Own Private Idaho, Philadelphia, The Adventures of Priscilla, Queen of the Desert, Bound) (Zavala, 2019). Así, con el pasar de los años se mostraba que las relaciones exclusivas heteronormativas y las identidades cisgénero no eran las únicas válidas.


La realidad actual de la representación LGBTIQ+ en la pantalla


Actualmente, ya es común tener series o películas en diversas plataformas con representación LGBTIQ+ más positiva y realista, aunque es preciso enfatizar que hay partes por mejorar. Encontramos, en mayor cantidad comparando con años atrás, a personajes queer como gays, lesbianas, bisexuales, pansexuales, asexuales, personas trans y no binarias que ayudan a les espectadores a verse reflejades y acompañades. Como menciona Borrull (2023), la ficción en series y películas es una puerta para tener una conversación íntima con une misme y para atravesar experiencias que tal vez no hemos pasado de manera similar pero que de todas formas nos evoca un sentimiento importante de pertenencia y calma. Encontramos representación ya no solo en personajes secundarios o en cortometrajes en idiomas que no conocemos, sino en películas taquilleras, en lo mainstream, sin asociar a los personajes con anormalidad o aversión ni tenemos tantas “salidas del armario” dramáticas sino la normalización de las diversas identidades y orientaciones (Borrull, 2023). Hoy en día se tiene series con superhéroes trans, heroínas lesbianas, romances poliamorosos o incluso personajes que no sienten gran atracción sexual o romántica por otras y ello no lo vuelve su característica principal (Sarkisian, 2023; Borrull, 2023).


Ante lo expuesto, si bien se reconoce que existe un gran avance en la representatividad, como refiere Borrull (2023), aún tenemos muchas realidades LGBTIQ+ que todavía no han sido normalizadas o puestas en pantalla. Es importante resaltar, por ejemplo, que la comunidad trans sigue peleándose en Hollywood para tener una representación adecuada y con actores pertenecientes al mismo colectivo, siendo esencial para sensibilizar a la población en general sobre sus desafíos y luchas, desmintiendo a su vez estereotipos y prejuicios que refuerzan la vulneración de sus derechos (Otero, 2019).


De la pantalla a la realidad peruana


Por otro lado, pasando de la pantalla a nuestra realidad, en nuestro país, en una encuesta realizada por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI, 2017), el 56.5% de participantes expresó sentir temor por manifestar su orientación sexual y/o identidad de género. Sus motivos fueron el miedo a que les discriminen, agredan, que pierdan a su familia/trabajo y a ser excluidos de su círculo social. Ello reafirma que el camino para lograr la reivindicación de los derechos de la comunidad y reforzar la seguridad y desarrollo de este colectivo es largo, en esta columna queríamos reflexionar sobre la importancia de la representación en pantalla. Como refiere Arévalo (2022), es fundamental dialogar y luchar por la representación en medios para fomentar la empatía, un cambio social y la aceptación de las personas LGBT+. La representatividad en el cine o las series permite que une se identifique, trate de entender las alegrías y los retos de los personajes, sentir empatía por elles y hasta admirarles. Tener personajes estereotipados cuyo propósito sea ser una fuente de comedia sin desarrollo contribuyen a ocultar y silenciar las experiencias de numerosas personas (Arévalo, 2022).


Para entender un poco del impacto del que hablamos incitamos a que quien esté leyendo se pregunte, como nos invita Arévalo (2022), qué pasaría si nadie le viera y que se cuestione lo siguiente: ¿Cómo se sentiría si todo lo que vive es ignorado o solo visto como una acotación al margen de la historia de alguien más? La representatividad importa, ayuda a las infancias y hasta a los más grandes a abrazar quienes son, ayuda a la población a poner en la mesa el tema y a normalizar esta diversidad y característica humana que es el abanico de la sexualidad. Ayuda a que el colectivo aprenda sobre los retos que podría enfrentar de varias formas y cómo sería mejor resolverlo, ayuda a reconocer que no todo tiene que ser amor romántico y eso está bien. Es importante la insistencia por una representación adecuada para no caer en el olvido en el que estuvimos un buen tiempo hace décadas atrás y con ello construir un futuro más inclusivo tanto dentro y fuera de la pantalla.


Referencias bibliográficas




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